El hipertexto es como una ventana a nuevas historias. Un túnel por el que viajar de una información a otra en cuestión de segundos. Tan útil como peligroso, el hipertexto es un recurso narrativo de primer orden.

¿Es igual el contenido web que el contenido de un libro? ¿Leemos igual en una pantalla que en papel? Evidentemente, la respuesta es un rotundo NO.

¿Qué entendemos por hipertexto?

Llamamos»hipertexto» al contenido que, visualizado en un dispositivo electrónico, conduce a otro contenido relacionado con el primero. Es decir, un enlace (hipervínculo) que asocia el contenido que se está leyendo con otros que también son de interés para el usuario.

El hipertexto nace con el sistema de microfichas creado por Vannevar Bush, en 1945 (Memex). Mucho antes de la llegada de Internet, como podéis observar.

Este concepto fue desarrollado en el Proyecto Xanadú, fundado por Ted Nelson en 1960 y que nunca llegó a terminarse.

Es, en definitiva, una forma narrativa no secuencial que permite incorporar al relato contenidos alojados en diversas fuentes. Y es que el hipertexto no se limita a datos en forma de texto, sino que  se puede incorporar a archivos gráficos, audiovisuales…etc.

El Anchor Text o texto ancla es el texto visible en un enlace o hipervínculo. Este recurso aporta información sobre el contenido al que queremos dirigir al lector y también a los motores de búsqueda. Recomendamos utilizar herramientas como Google Search Console. De esta forma es posible obtener información sobre los anchor text por los que se nos enlaza desde otros sitios. Además, hay que tener mucho cuidado para evitar penalizaciones SEO por el mal uso de este recurso.

Hipertextualidad narrativa

Nuestra mente no es lineal. El ser humano es capaz de relacionar conceptos diversos para contextualizar una historia.

Y lo hacemos de forma natural, hasta el punto de que corremos el riesgo de «perder el hilo» de nuestro relato. Por eso es esencial, especialmente al crear contenidos digitales, tener muy clara la estructura de hipervínculos que vamos a utilizar. una estructura en red que facilita la interactividad de los usuarios con el contenido que les ofrecemos. Esto dotará de dinamismo nuestros contenidos, haciéndolos mucho más atractivos.

Un buen ejemplo es el de las series televisivas. La hipertextualidad obliga al espectador a recordar y a relacionar los diversos capítulos de la serie. Es una estructura narrativa fragmentada e incompleta. De esta forma, la atención del espectador se mantiene.

Hipertextos en la serie Lost

Hipertextos en la serie Lost. Fuente: Microsiervos.