¿Posverdad es andar en verdad?

Podría parecer que este nuevo «palabro» indica una verdad profunda, matizada. Insinúa la idea de que hablamos de «lo que hay detrás de una verdad». Añadimos al dato desnudo las emociones que impregnan una sociedad, los prejuicios que dotan de un contexto. Nada más lejos de la realidad.

Con el neologismo post-truth o posverdad, definido por el diccionario Oxford, se denomina lo ‘relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal’.

Una posverdad o una metaverdad es un concepto, una idea que no hubiese existido sin la influencia de la emoción, de la creencia o de la superstición.

Citando a Rubén Amón «La posverdad, por tanto, puede ser una mentira asumida como verdad o incluso una mentira asumida como mentira, pero reforzada como creencia o como hecho compartido en una sociedad. Estamos en tiempos de posverdades por la proliferación de las teorías de la conspiración. Aunque el uso regular del término proviene de un libro que el sociólogo norteamericano Ralph Keyes publicó en 2004: Post-truth. Se refería a las apelaciones a la emoción y a las prolongaciones sentimentales de la realidad».

En un mundo de posverdad, la verdad importa poco.

La posverdad en la era Trump

La posverdad en la era Trump

Como comentan José Antonio Gabelas y Carmen Marta, según un estudio de la Universidad de Stanford, el 82% de los estudiantes de secundaria no pueden distinguir entre un anuncio etiquetado como contenido patrocinado y una noticia real en una página web.

Y es que muchos estudiantes dieron más credibilidad a un tuit informativo basándose en algo secundario y engañoso como el que contuviera o adjuntara una gran foto, con independencia de cual era la fuente de la noticia.

Como se ha dicho siempre, hay quienes «comulgan con ruedas de molino». El pensamiento perezoso, consecuencia de una falta de cultura general, hace que las masas sean más manipulables.

Estamos en un contexto de realidad liquida, como definió Zygmunt Bauman.

Es una realidad cambiante que se amolda como el agua, para que nos sea más cómoda de soportar. Es «el actual momento de la historia en el que las realidades sólidas de nuestros abuelos, como el trabajo y el matrimonio para toda la vida, se han desvanecido. Y han dado paso a un mundo más precario, provisional, ansioso de novedades y, con frecuencia, agotador».

Y, si nada de los que creíamos sólido es inamovible, ponemos todo en tela de juicio. En un mundo lleno de datos, de información, el ser humano normal y corriente se siente sobrepasado. Necesitamos que nos simplifiquen, que nos expliquen.

¿Qué hay de la credibilidad?

Hoy más que nunca, la credibilidad de una persona o de una marca hay que ganársela a pulso. Como se decía de la mujer del Caesar, no sólo ha de ser honrada, sino parecerlo.

Convencer a nuestro «público objetivo» de que lo que decimos es cierto requiere que su razón y sus emociones se alineen. Y hay que hacerlo de una forma coherente, sencilla y efectiva.

Las reglas de comunicación han cambiado. Y, ahora, el discurso en la publicidad (y de eso sabemos algo) no solo lo proponen las marcas. La información, la posverdad sobre tu reputación, puede llegar de tu competencia, de tus clientes o de los suyos.

Las redes sociales son un territorio abonado para los memes y para el mal llamado «periodismo urbano». Todos podemos expresar nuestra opinión y eso es genial. Todos podemos contar nuestra parte de la verdad, tal y como la vemos. y unos tienen más gracias que otros al contarla. Y más o menos credibilidad, por los motivos que sean.

Lamentablemente el dato, la presunción de inocencia y la objetividad periodística han perdido peso en la opinión pública. Por lo tanto, todos hemos de hacer un esfuerzo para separar el polvo de la paja. Hay que madurar como ciudadanos y como consumidores para ser capaces de formarnos una opinión bien informada.Datos hay más que sobrados. De hecho, nunca la información había sido tan accesible como hoy.

No lo olvides al comunicar: Navegamos en un mundo de posverdad donde las emociones juegan un papel muy relevante.

«La posverdad sobre tu reputación, puede llegar de tu competencia, de tus clientes o de los suyos»

Posverdad Y Fake News
Curso universitario “Posverdad y Fake news” Cómo detectarlas y combatirlas. UNED