¿Correo electrónico o correo postal?

¿Correo electrónico o correo postal?

El correo electrónico es gratis, o casi.

Sin embargo enviar correo postal tiene un coste unitario considerable. ¿Os habéis fijado que a vuestro buzón casi no llegan cartas comerciales?

El buzoneo y el mailing están cayendo en desuso. Y eso es porque no pueden competir en costes con el correo electrónico.

Son nuestros buzones digitales los que se llenan de «correo basura».

Si, eso que llamamos «spam» y que nos hacer perder tanto tiempo decidiendo si lo leemos o lo borramos directamente. Yo, personalmente, lo odio.

El correo electrónico y el marketing de permiso

Al igual que nos molesta la publicidad intrusiva en cualquier medio de comunicación, nos disgusta que abusen de nuestro tiempo y atención en los medios digitales.

Exigimos que nos pidan permiso antes de enviarnos publicidad. Consentimos recibir publicidad en nuestro correo electrónico únicamente en el caso de que la información sea de nuestro interés.

No al #spam y sí a la #publicidad interesante y creativa.

Queremos enterarnos antes que nadie de las novedades de lo que nos gusta. Queremos llegar a tiempo de comprar lo que nos interesa antes de que se agote. Nos gusta ir a la tienda favorita para probar lo último que han recibido.

Nos gusta la publicidad. Pero no toda la publicidad.

El correo electrónico en la legislación española

Citando textualmente la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico:

El correo electrónico tiene sus reglas

El correo electrónico tiene sus reglas

Artículo 21. Prohibición de comunicaciones comerciales realizadas a través de correo electrónico o medios de comunicación electrónica equivalentes.

1. Queda prohibido el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otro medio de comunicación electrónica equivalente que previamente no hubieran sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las mismas.

2. Lo dispuesto en el apartado anterior no será de aplicación cuando exista una relación contractual previa, siempre que el prestador hubiera obtenido de forma lícita los datos de contacto del destinatario y los empleara para el envío de comunicaciones comerciales referentes a productos o servicios de su propia empresa que sean similares a los que inicialmente fueron objeto de contratación con el cliente.

En todo caso, el prestador deberá ofrecer al destinatario la posibilidad de oponerse al tratamiento de sus datos con fines promocionales mediante un procedimiento sencillo y gratuito, tanto en el momento de recogida de los datos como en cada una de las comunicaciones comerciales que le dirija.

Cuando las comunicaciones hubieran sido remitidas por correo , dicho medio deberá consistir necesariamente en la inclusión de una dirección de correo electrónico u otra dirección electrónica válida donde pueda ejercitarse este derecho, quedando prohibido el envío de comunicaciones que no incluyan dicha dirección.

Avisados quedamos: no todo vale en el marketing online