Salvar el mundo a través del marketing es, según muchos, una utopía.

Según otros, un engaño o, en el mejor de los casos, es un absurdo. Son los que aún creen que podemos crear necesidades.

Según leemos en El País, Sandra Pina, socia y directora de Innovación de la agencia Quiero salvar el mundo haciendo marketing, opina que la culpa consumista nos atormenta como consumidores. Nos sentimos culpables respecto a nosotros mismos, a la sociedad y al planeta.

Y puede que este sentimiento explique, en parte, los malos datos que hoy se han publicado sobre el IPC en España. Según el I.N.E., esta es la evolución de nuestro IPC:

Un negativo -0.3 implican un parón en la economía y acerca el riesgo de deflación. El IPC interanual vuelve a entrar en negativo después de tres meses encadenando tasas positivas. Las causas son la estabilidad de los precios de los carburantes y lubricantes, la disminución de los precios de la electricidad, y el mantenimiento de los precios del gasóleo para calefacción.

La Federación de Organizaciones de Profesionales, Autónomos y Emprendedores (OPA), en declaraciones a Europa Press, considera que el descenso continuado de los precios en España pone de manifiesto que la economía española está creciendo de forma «muy lenta» y que la demanda interna es «insuficiente».

Y sin demanda no hay producción. Y sin producción, no hay empleo.

Promoción de VentasAnte esto, que parece un círculo vicioso. los profesionales del marketing tenemos que luchar contra la «culpa consumista» para ayudar a «salvar el mundo» reactivando la demanda (que eso sí que podemos hacerlo). Y no es magia, sino profesión.

«Dadme una palanca y moveré el mundo» dijo Arquímedes. Y nosotros podemos parafrasear diciendo «Dadme un nicho de mercado y moveré el mundo económico»

Citando, de nuevo, las declaraciones de Pina: “Los consumidores aspiracionales unifican en su persona el materialismo, la sostenibilidad y la influencia cultural. Son un segmento grande, representan el 38% de los consumidores globales, se definen porque les gusta comprar (93%), les gusta comprar responsablemente (95%) y confían en las marcas para actuar según los intereses de la sociedad (50%). Los datos específicos de España no se alejan mucho de estas cifras”.

Efectivamente, ser responsable no significa no comprar. Significa comprar con criterio, significa exigir a las marcas que cumplan con su compromiso de Responsabilidad Social.

Si las marcas, los profesionales del marketing, cumplen con su trabajo, las empresas pueden contribuir a crear valor para la sociedad de una forma sostenible y responsable.

Y el mundo, así, puede ser un lugar mejor.