¿Cuantas empresas caben en un mercado?  Tantas como consigan ventas suficientes para no arruinarse.

Algunas empresas abren mercado, invierten y encuentran la forma de rentabilizar todo este esfuerzo al llegar a un nivel de ventas suficiente para empezar a ganar.

¡ No hay sitio para todos!

¡ No hay sitio para todos!

Entonces, llegan las demás, imitando ese modelo de negocio (pongamos, por ejemplo, los «todos a 100») y, con su esfuerzo de marketing conjunto, consiguen hacer que el mercado crezca, atraen nuevos potenciales clientes.

Llega un momento en que el mercado se satura o, incluso, decrece: ya no hay más nuevos clientes o los que estaban se están cambiando a otros mercados. Y aún hay algún despistado que quiere entrar.

Llamemos a este fenómeno el efecto «camarote»

En la pelea por hacerse un hueco, se gastan energías y se llegan a tomar decisiones dañinas como, por ejemplo, la tan temida «guerra de precios». Para que una empresa pueda crecer en un mercado saturado, debe quitarle clientes a otra, necesariamente.

Por lo tanto, llega un punto en los beneficios ( en media ) son nulos. Y aquí es donde se ha alcanzado ese número máximo de empresas operando.

A partir de aquí, quien puede y se da cuenta de la nueva realidad, abandona el mercado antes de entrar en perdidas. No cierra la empresa: la conduce a un nuevo mercado con mejores perspectivas.

Y ahora mi pregunta:
¿Por qué algunos empresarios se empeñan en «hacer lo de siempre» cuando su mercado, sus circunstancias, han cambiado?