El auténtico problema de paro en España está, en mi opinión, en los mayores: De los 5,75 millones de desempleados en España, son un millón los que tienen más de 50 años.

Mientras que la tasa de paro entre los menores de 25 años alcanza ya el 55% ( lo que es, también un terrible dato) para los hombres nacidos entre 1951 y 1958, la tasa de paro es inaceptable, del 81%.

Nos engañamos con las «prejubilaciones» que sólo alcanzan a sectores muy privilegiados: 708.100 personas de más de 50 años están prejubiladas, según la Encuesta de Población Activa.

Siempre hay soluciones.

Siempre hay soluciones.

La edad real de jubilación es de 63,6 años por efecto de las jubilaciones anticipadas voluntarias o forzosas, frente a la edad legal de 65 años, que se ampliará a 67 años de forma paulatina en el 2027, según datos aportados por el gobierno en 2012. 

Y, lo que es peor, como país perdemos la aportación de valor que supone la experiencia y el saber hacer que estos profesionales pueden aportar a las empresas.

«Se ve a los mayores como más caros que los jóvenes», detalla Carlos Obeso, profesor de Recursos Humanos de la escuela de negocios ESADE. Eso implica asumir que los empresarios están contratando horas de trabajo, no calidad de trabajo.

Un terrible problema que España no resolverá a base de subvenciones absurdas (que, en muchos casos distorsionan la competencia perjudicando a unas empresas a favor de otras) ni de una maraña de normativas  (locales, autonómicas y nacionales) que se convierten, en demasiadas ocasiones, en trampas mortales para empresas y empleados.

Empresarios, emprendedores: abrid los ojos y daos cuenta de qué es lo que se necesita en cada caso, en cada puesto de trabajo.

Hay mucho valor en las personas expertas que se está desperdiciando. Hagamos todos un esfuerzo a la hora de diseñar la estrategia de recursos humanos eliminando variables que, en realidad, no explican nada: la edad y el sexo del candidato.

Fuentes de los datos: El País El Periódico de Aragón, Expansión