¿En que se parece un bodegón a un escaparate?

Escaparate de París, fotografía de Isabel Iniesta.

La calle como galería de arte.

Ambas piezas son creaciones intelectuales, realizadas con los elementos cotidianos disponibles para el autor.

Ambas requieren no solo creatividad e imaginación, sino un elevado sentido estético y una técnica depurada [años de aprendizaje y entrenamiento].

¿Diferencias? El bodegón se suele colgar en una pared y el escaparate… no.

En esta bizantina discusión invertimos algo del valioso tiempo de la Primera Jornada de la Asociación Zaragoza en Blanco.

Creo, personalmente, que es un poco absurdo negar la calificación de arte aplicado a las obras creadas con fines comerciales.

¿Acaso los que reclaman para si la exclusividad del ARTE no pretenden vivir de ello? ¿Acaso no se pagan las entradas para una “performance”, un ballet o una obra teatral?

Como decía Oscar Wilde: “No hay obras morales o inmorales. Solo libros bien o mal escritos”